Babasónicos no es solo una banda; es el epicentro de la mutación constante en el rock en español. Formados en 1991 en Lanús, Buenos Aires, el grupo liderado por el magnético Adrián Dárgelos emergió como la punta de lanza del «Nuevo Rock Argentino», desafiando los cánones establecidos con una mezcla insolente de psicodelia, garage y electrónica. Su ascenso definitivo a la masividad llegó con Jessico (2001), un álbum bisagra que redefinió el pop-rock latinoamericano del nuevo milenio y entregó himnos generacionales como «El Loco» y «Los Calientes».
A lo largo de más de tres décadas, la agrupación ha perfeccionado un lenguaje propio basado en la seducción, la ironía y la sofisticación sonora. Discos como Infame (2003) y Anoche (2005) consolidaron su estatus de íconos populares, mientras que trabajos más recientes como Trinchera (2022) demuestran que su capacidad de vanguardia sigue intacta. Considerados los «padrinos» de la actual escena indie, Babasónicos ha logrado lo más difícil en la música: mantenerse en la cima de la relevancia artística sin sacrificar jamás su espíritu transgresor ni su elegancia dandi.





