Originarios de Rosario, Argentina, y fundados en 1998, Dios Salve a la Reina (o God Save The Queen) se han consolidado como el tributo definitivo a la banda británica gracias a una fidelidad obsesiva que va desde el calco vocal y físico de Pablo Padín con Freddie Mercury hasta el uso de instrumentos y vestuarios idénticos a los originales. Tras más de dos décadas de trayectoria, han pasado de tocar en clubes locales a llenar estadios en los cinco continentes, recibiendo incluso el elogio de personas del círculo íntimo de Queen y de la prensa internacional, que los cataloga unánimemente como la mejor recreación en vivo de la leyenda de Wembley ’86 que existe hoy en día.





