En realidad, Juana Molina ya era rara antes de ese álbum. Cuando decidió comenzar a publicar música pasada la treintena, a sus espaldas tenía ya una carrera sólida y exitosa como cómica y actriz que a principios de los 90s le llevó incluso a protagonizar su propia serie, Juana y sus hermanas. En ella interpretaba a infinidad de personajes diferentes en un adelanto del tipo de cantante en el que se convertiría después: la bonaerense se desdobla vocalmente en sus discos hasta conseguir que el oyente no distinga cuántas personas diferentes aparecen en esas canciones tan libres y cambiantes. De hecho es muy normal adentrarse en su discografía y no saber con exactitud si algunas de las melodías y arreglos que se escuchan los produce un instrumento o sus cuerdas vocales.





