Antes de que aparezca cualquier otro sonido, lo primero que escuchamos en el primer álbum de Malibu es el rumor de una ciudad de noche mientras se aleja una sirena. Así sienta las bases estéticas de su propuesta: esta productora francesa observa el ambient desde un prisma eminentemente urbano. Al fin y al cabo transitar por las composiciones de Vanities es como transitar por una gran ciudad. Una experiencia entre liberadora y asfixiante, que eleva en algunos momentos y apabulla en otros. Y en ese contexto urbano, el ambient de Malibu se choca y se roza con otros sonidos como el trance o el shoegaze. Una colisión de la que nace Vanities, álbum grabado entre Estocolmo y Los Angeles.





