Un año después de su lanzamiento, choke enough sigue destapando nuevas sorpresas en cada escucha. Elegido uno de los diez mejores discos de 2025 por Pitchfork, Stereogum, The Wire, NME o Crack Magazine, el álbum de debut de Oklou es infinito: su capacidad para fascinar no se acaba nunca. Definitivamente nadie genera atmósferas pop como ella. Quizá es porque, según cuenta, en su niñez y juventud siempre estuvo rodeada de música clásica, música tradicional irlandesa y pop francés por influencia de sus padres. Un bagaje que ahora cristaliza en armonías, melodías y arreglos atípicos.
Oklou pasó su infancia en un pueblito rural del oeste de Francia habitado principalmente por granjeros. Cuando aquello se le quedó pequeño, hizo escala una temporada en París poco antes de cumplir los 20 años y después puso rumbo a Londres, donde terminó entrando en la órbita de NUXXE, el colectivo artístico formado por Sega Bodega, Shygirl y Coucou Chloe. Aunque hablar de referencias geográficas no tiene mucho sentido tratándose de ella: su música, libre y cambiante, pop flotante en atmósfera cero, no pertenece exactamente a ningún sitio.





