Tras más de tres años sin nuevas canciones de Stanich (Polvo de Battiato,2021) y uno de retiro espiritual, nuestro recluso voluntario favorito abandona la ermita y retoma poco a poco los trajines de la vida pública. Y, mientras la nueva cosecha toma forma definitiva (su esperado cuarto álbum), el imprevisible artista nos manda este proyectil a modo de primer adelanto intencionadamente retro, de corte y ritmo ochentuno, parcialmente inspirado en un episodio de los Simpsons (aquél en el que un Monty Burns sumido en la radioactividad levita por el bosque), y en una experiencia escolar del propio artista tras visitar la central nuclear de Santa María de Garoña (Nuclenor), con accidente de bus incluido…
Así, de primeras, estamos ante una canción directa y contagiosa, que puede aludir musicalmente desde a Fleetwood Mac hasta a Al Stewart, pasando por The War On Drugs, My Morning Jacket o incluso Dire Straits. Con estribillo saltarín y coros letales (“¡y de plutonio!”), que recuerdan la mortífera ironía con que Frank Zappa combinaba el pop tontorrón con la lejía verbal de sus diatribas.




