Lo que comenzó en 2006 como un susurro artesanal grabado por Yuri Méndez y Pepe López en la intimidad de un estudio casero, terminó resonando con una fuerza inesperada desde Madrid hasta Japón y Corea del Sur. El debut homónimo de Pájaro Sunrise no solo conquistó a la crítica especializada, sino que lanzó al proyecto a una gira europea que los llevó por escenarios de Alemania, Holanda y la República Checa, consolidando una propuesta de folk-pop elegante y sin fronteras.
Sin embargo, el camino de Pájaro Sunrise nunca ha sido lineal. Tras la fragmentación de la banda durante la grabación del ambicioso álbum doble Done/Undone (2009) —un trabajo que celebraba tanto los finales como los nuevos comienzos—, el proyecto se convirtió en el refugio personal de Yuri Méndez. Tras años de actividad frenética y éxitos como Kulturkatzenjammer en Francia o el aplaudido The Collapse (2016), Méndez decidió hacer una pausa necesaria para recuperar el sentido de su arte, alejándose de la obligación de componer para reencontrarse con el placer de crear.
Ese silencio fructífero dio paso a una reinvención fascinante. En los últimos años, el universo de Pájaro Sunrise se ha expandido hacia el séptimo arte, firmando bandas sonoras para películas como 4 Latas o producciones de Netflix como Fuimos canciones. Además, el proyecto ha roto una de sus barreras históricas al abrazar el castellano en temas como «Barcelona» o «Madrid», demostrando que, tras casi dos décadas de carrera, la música de Yuri Méndez sigue siendo un organismo vivo, honesto y en constante evolución.





